Tú, silente y lejano

Esperé un minuto
y el reloj, cual jinete de muerte
galopó, no recuerdo cuantos años...
y el silencio se quedó esperando
apoyado en la ventana
con sus ojos hacia el infinito,
mas tu boca jamás dijo nada;
la nostalgia hizo telarañas
y tu recuerdo se extravió
en las esquinas de mi triste memoria,
entre las olas, que rompían con furia
sobre los acantilados de mis lágrimas,
entre la huella, cada vez más difusa,
de tu silueta... callada y lejana.

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"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
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